Maria Lourdes Garcés Tordera

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Si la muerte hiciera una visita seria el dulce beso al despertar o la suave brisa de un atardecer frente al mar, nada por hacer, nada por decir.. , y en el rostro, la viva expresión de la inocencia dormida en vida.

En el horizonte todo se invierte y en el mar , espacio de una dimensión atemporal,el milagro sucede, frias y calidas corrientes de vida hacia el horizonte van, al confluir de ambos universos.

Por algún motivo.. en mi vida ha estado el arte presente…..todavia recuerdo desde bien pequeña acompañar a mi hermano al taller del Escultor Don Vicente Pallardó donde recibia las clases de analisis de forma y estatua…. mientras yo me perdia entre las esculturas y jugaba en aquel lugar …  donde el agua reposaba en barro… al regresar a casa mi madre jugaba y pintaba entre lienzos y oleos..junto al olor del café recien hecho y las tertulias entre amigas una vez entrada la tarde…años más tarde descubro con asombro la poesia de Vicente Aleixandre…y uno de sus libros Sombra del Paraiso…,.Más tarde empiezo la práctica de Meditación Zen en la que el arte sigue presente en la caligrafia,el ikebana, la poesia, el cine…. ya que la meditación y la filosofia Zen estan presentes en todos los ambitos de la vida y cultura así transmitida desde oriente a occidente  ….desde mi formación y práctica como terapeuta de shiatsu así como la meditacón zen me encuentro conmigo misma en relación a la naturaleza que somos y de la que venimos y surge la necesidad de expresar desde lo cotidiano que observo en la vida a mi alrededor en la calle, en la naturaleza ..en la vida misma..